lunes, 8 de septiembre de 2014

Más allá

¡Oh! Si pudiera navegar con Caronte
en las aguas de esa mar de desolación
la misera sería menor, tal vez, para él.

Pero todavía no me toca visitarlo.
Quizás podamos conversar un día
de las oscuras pesadillas
que atormentan nuestras vidas.

O tal vez podamos burlarnos 
de las banalidades
de las que se preocupan
los mortales.

¡Oh muerte! ¿Por qué eres tan temida?
¿Si eres parte de la vida?
Si eres una dulce fantasía
para los males terrenales.

¿Amor? ¿Qué es eso?


No sé qué es el amor. 
Al menos no en este punto en el que estoy.

No creo que alguien pueda tener una definición exacta de ello.

Muchas veces la gente cree "poseer" a una persona, reclamándola como su propiedad, como si fuera un objeto; olvidándose que ese otro, también es un individuo con sueños y aspiraciones, con un camino por recorrer. No los reprocho, yo también en algún momento fui así.

Nadie nos pertenece. No podemos cortar las alas de quienes vuelan en libertad. No debemos exigirles ir contra su voluntad (porque muy probablemente resultemos algo decepcionados o adoloridos si osamos hacerlo), creo que podemos desear, aunque sea un poquito pero con el corazón lleno de amor, que el otro quiera volar a nuestro lado.