
Amo sentir la brisa de la tarde, observar los árboles y su esplendor.
Escuchar el canto de los pájaros, en verdad tienen una melodiosa voz.
Amo descansar sobre las ramas de aquellos árboles que me protegen del sol.
Y mirar hacia el cielo, observar las nubes, intentar ver qué se esconde más allá.
Son pequeñas cosas que nos permiten ver la grandeza de Dios.
Lo mejor de todo, es que no necesitas dinero para disfrutarlo.
Sólo necesitas ser quien eres en realidad, despejar tu mente, fundirte con la naturaleza.
Es algo que está al alcance de todos, donde existe equidad.
Aunque algunas personas tal vez se encuentran demasiado ensimismadas como para poderlo ver.
No siempre tenerlo todo es lo que te hace más feliz.
Son cosas sencillas como mirar una noche estrellada, o contemplar la luna llena lo que te hacen sentir vivo.
Cosas como caminar bajo la lluvia, saltar sobre los charcos de agua, disfrutar el crujir de las hojas en otoño, rodar por una pequeña colina lo que le dan un significado más grande a la vida.
Cosas que sólo los niños lo saben mejor, por la pureza y simplicidad de sus almas.
Cosas que con el paso del tiempo vamos olvidando.
¿Por qué no volver a sonreír con las pequeñas cosas que nos mantenían alegres por horas cuando pequeños?
Dicen que todos llevamos un niño en nuestro interior, no dejemos que desaparezca.
Escuchar el canto de los pájaros, en verdad tienen una melodiosa voz.
Amo descansar sobre las ramas de aquellos árboles que me protegen del sol.
Y mirar hacia el cielo, observar las nubes, intentar ver qué se esconde más allá.
Son pequeñas cosas que nos permiten ver la grandeza de Dios.
Lo mejor de todo, es que no necesitas dinero para disfrutarlo.
Sólo necesitas ser quien eres en realidad, despejar tu mente, fundirte con la naturaleza.
Es algo que está al alcance de todos, donde existe equidad.
Aunque algunas personas tal vez se encuentran demasiado ensimismadas como para poderlo ver.
No siempre tenerlo todo es lo que te hace más feliz.
Son cosas sencillas como mirar una noche estrellada, o contemplar la luna llena lo que te hacen sentir vivo.
Cosas como caminar bajo la lluvia, saltar sobre los charcos de agua, disfrutar el crujir de las hojas en otoño, rodar por una pequeña colina lo que le dan un significado más grande a la vida.
Cosas que sólo los niños lo saben mejor, por la pureza y simplicidad de sus almas.
Cosas que con el paso del tiempo vamos olvidando.
¿Por qué no volver a sonreír con las pequeñas cosas que nos mantenían alegres por horas cuando pequeños?
Dicen que todos llevamos un niño en nuestro interior, no dejemos que desaparezca.






