domingo, 19 de julio de 2009

Natura


Amo sentir la brisa de la tarde, observar los árboles y su esplendor.
Escuchar el canto de los pájaros, en verdad tienen una melodiosa voz.
Amo descansar sobre las ramas de aquellos árboles que me protegen del sol.
Y mirar hacia el cielo, observar las nubes, intentar ver qué se esconde más allá.

Son pequeñas cosas que nos permiten ver la grandeza de Dios.
Lo mejor de todo, es que no necesitas dinero para disfrutarlo.
Sólo necesitas ser quien eres en realidad, despejar tu mente, fundirte con la naturaleza.
Es algo que está al alcance de todos, donde existe equidad.
Aunque algunas personas tal vez se encuentran demasiado ensimismadas como para poderlo ver.

No siempre tenerlo todo es lo que te hace más feliz.
Son cosas sencillas como mirar una noche estrellada, o contemplar la luna llena lo que te hacen sentir vivo.
Cosas como caminar bajo la lluvia, saltar sobre los charcos de agua, disfrutar el crujir de las hojas en otoño, rodar por una pequeña colina lo que le dan un significado más grande a la vida.
Cosas que sólo los niños lo saben mejor, por la pureza y simplicidad de sus almas.
Cosas que con el paso del tiempo vamos olvidando.

¿Por qué no volver a sonreír con las pequeñas cosas que nos mantenían alegres por horas cuando pequeños?
Dicen que todos llevamos un niño en nuestro interior, no dejemos que desaparezca.

jueves, 16 de julio de 2009

Momento


Te extraño y sin embargo estás a mi lado, no sé por qué este sentimiento de soledad me acosa constantemente.
No sé qué es lo que busco, qué es lo que quiero, qué es lo que tengo.
Es como si mis ojos estuviesen vendados, no puedo mirar quién realmente está a mi lado, quién se ha ido y mucho menos quién va a llegar.
Muero en vida porque a la final, no sé quién soy ni quién he sido; tal vez he sido una farsa, una hipócrita, tal vez he sido deshonesta o tal vez no, tal vez soy la persona que todos ven cuando se encuentran conmigo, esa imagen que se deja con la primera buena o mala impresión que se da.
No es sólo una búsqueda de quién soy, pero también de dónde vengo y cuál es mi misión en este mundo que se va apagando a cada segundo.
Nunca me he considerado una persona fundamental en este mundo, pero sé que otras personas lo hacen y aunque pueda ser que yo no me crea importante sólo por el simple hecho de que lo soy para esas personas me he convertido en una ficha más en este ajedrez de la vida, una ficha más que tiene que luchar y no sólo porque no debe dejarse vencer pero también porque de ella dependen las demás fichas del tablero, aunque a veces parezca que no es indispensable.
Pero la vida no es un juego de ajedrez ¿no? La vida no es como la más dulce fantasía… la vida se basa en sueños pero no siempre se los puede alcanzar porque tienen alas y vuelan alto y rápido, la vida es fría; pero no puede existir frío sin que exista calor, pero el calor se está desvaneciendo y parece que hay pocos que se preocupan por conservarlo, por recuperarlo, por no dejar que desaparezca.
Es un mundo demasiado hermoso y a la vez tan egoísta, tan destructible e irónicamente es un mundo lleno de encanto y magia que se puede apreciar cuando miras el rostro y los ojos de un niño, su sonrisa y despreocupación, un mundo delicioso y magnífico que lo puedes sentir cuando miras al cielo y ves al sol brillar.
Un mundo que espero algún día entender aunque sé que probablemente lo haré cuando ya sea muy tarde… o tal vez no. Un mundo al que pertenezco y al que lo puedo cambiar con una sola acción o que quizás me puede cambiar a mí con el despertar de un nuevo día.

Es ahora, es el momento exacto. Lo tengo todo dentro de mí. Es demasiado, hay que dejarlo salir.
Debo dejarlo ir.
Tiempo atrás, muy atrás existió una niña llena de vida y ternura.
Tiempo atrás, tan atrás que ahora parece una eternidad.
Sus ojos brillaban y centellaban felicidad.

Como es normal en todo ser humano, la niña iba creciendo y descubriendo nuevos sentimientos.
Y uno de ellos la sorprendió. Algo extraño y juguetón.
Sentía que mariposas danzaban, no sólo en su estómago pero en su cabeza también.
Había más luz en su vida, y era alguien el que la irradiaba.
Los días eran más bellos y así lloviera parecía que el frío era sólo algo que quedaba en palabras y nada más.
Los días pasaban,
Los días pasaban.
Y al igual que su afecto seguían avanzando parecían ir a la par, se convirtieron en meses.
Los meses pasaban,
Los meses pasaban.
Y siguieron avanzando convirtiéndose en un año.
Había cosas que no entendía, pero lo único que la niña sabía era que su cariño crecía.
Aunque había algo que ella temía…
Miraba esos ojos azul hiel, y sabía que había algo más oculto en él. Pero ella esperaba, esperaba a que su amor se lo revelara.
Ella quería ser su hombro como él había sido el suyo aunque a veces no de la forma correcta. “¿Acaso no confías en mí?” –él decía. Ella pensaba, y se desahogaba. Y esperaba, y esperaba.
No quería tener que recurrir a esa frase también. Pensaba que cuando él estuviera listo, se abriría.
Y esperó…

Los meses pasaban,
Los meses pasaban.
Y un día… el tiempo se detuvo.

Las flores se marchitaban, los días eran grises. El sol se ocultó.
Yacía muerta, no tal vez eso hubiese sido un alivio. Era un zombie. Alguien que deambulaba sin rumbo, sin ánimo, sin poder ver luz, sumida en la oscuridad. Su corazón se partió, aunque a decir verdad ella sintió que hizo combustión. No podía sentir, ni pena ni dolor ni alegría. Sólo su almohada sabe cuántas lágrimas vacías derramó.
Sus ojos ya no resplandecían. La vidriosidad de las lágrimas eran las que les daban brillo.
“Confianza, confianza” se repetía. “¿Qué fue lo que pasó?” Dio lo mejor de sí y sin condición. Al parecer no fue suficiente, o fue demasiado; quien sabe tal vez fue asfixiante.

Sólo podía preguntarse cómo pudo caer, ¿por qué nunca pudo obtener esa confianza que ella también esperaba? ¿Dónde quedaron todas esas hermosas palabras?...Sólo eran palabras.
Ella sabe que no es perfecta, pues es un ser humano. Pero sabía que podía ser mejor si la ayudaban, si se lo permitían, si se abrían.

Ahora ella continúa su vida, con esperanzas…pero esperanzas que lamentablemente están enfrascadas en una coraza.

miércoles, 15 de julio de 2009

Preguntas


¿Qué es amar? ¿Qué es amor? ¿Qué es dolor? ¿Qué es realmente sentir calor?

¿Qué es el frío?¿Qué es sentirse vacío?
¿Qué sientes al ver el sol brillar? Y cuando te abriga, con sus rayos de luz, ¿qué es lo sientes en tu corazón?

¿Cómo es el sabor de la amargura? Y ¿el miedo a lo desconocido?
¿A dónde van los recuerdos perdidos? ¿Dónde se esconden?

¿Cómo te das cuenta de que realmente extrañas a alguien? ¿A qué te sabe la noche?
Y ¿Qué te inspiran las flores? Y al mirar el rocío que pende en ellas ¿qué observas en él? ¿Puedes ver el brillo y la magnificencia de Dios en él?

¿Qué es el miedo? ¿Es lo mismo que cobardía?
¿Qué te hace flotar? ¿Qué te permite respirar de verdad?

¿Crees que llorar realmente alivia tu pena? ¿Qué es desahogarse?
¿Puedes dormir por las noches? ¿Sientes a tu ángel a tu lado velando por ti?

¿Qué es el desapego? ¿En verdad existe?
¿Dónde comienza la vida? ¿Dónde termina la muerte?
¿Qué es lo ilusorio y qué es lo real?...

¿Crees qué realmente ves lo que está frente a ti? ¿Puedes ver lo oculto, lo que no está dicho, lo que no está escrito aún? ¿A dónde vamos, en dónde estamos, quiénes somos?
Cierra tus ojos y abre tu corazón, siente con el alma y déjate llevar a un lugar más allá de la razón más allá de lo lógico, a un lugar mágico.

lunes, 13 de julio de 2009

Hola


Hola, soy yo de nuevo
Soy un fantasma
Me miras y realmente no sé a quién ves
Pues no hay nada en mí, aunque sea difícil de entender.
Estoy muerta, y sin embargo sigo en pie.
Sólo soy una sombra con un hilo de esperanza
De que algún día pueda despertar y volver a caminar.
Estoy aquí y sin embargo no del todo.
Me miras sonreír y sin embargo estoy que lloro.
Las lágrimas no resbalan por mis mejillas,
Se quedan pegadas a mi corazón.
El dolor es insoportable y aún así lo aguanto y sigo aquí.
Desearía ser normal, pero ¿qué es normal?
¿Acaso soy muy anormal?
Debe ser así, sino me sentiría más real.

Y la verdad es que no puedo dejar de pensar en ti,
ni siquiera por un momento.

La verdad es que vives en mi pensamiento
y hasta en mi subconsciente me he enamorado de ti.

No puedo alejarte de mi mente
vas paseando por mi imaginación
¿cómo puedo detenerte?

Y aunque he tratado dejar esta ilusión,
no puedo porque cada vez que lo intento
sólo siento dolor.

La vida es muy corta y el tiempo pasa volando.
No debí dejarte ir cuando estuviste a mi lado,
pero esta absurda cobardía me cortó las alas
y no me permitió volar hacia el mundo de sueños que tú y yo pudimos crear.

Ahora sólo me acompaña mi soledad y un frío inmenso que no me deja respirar.
Tal vez si tú me ofrecieras nuevamente tu calor, ya no tendría miedo a saber lo que es sentir amor.

Tú y yo


Voy recorriendo cada rincón

por donde anduvimos tú y yo tiempo atrás.


Tú y yo, tú y yo. Cómo lo quisiera pronunciar,

mas por tonta ahora sólo debo callar.


Voy persiguiendo con mi mirada

esa sonrisa que no puedo olvidar

y sólo en mis recuerdo ahora

es donde la puedo encontrar.


Tú y yo, tú y yo ¡esa sonrisa!

¡cuánto la quise besar!


Pero todo esto sólo queda en papel

y posiblemente tú nunca lo podrás leer.


Tú y yo, tú y yo parece que nunca va a suceder.

iLuSiÓn

No estoy dispuesta a querer, a perseguir una ilusión.
Ya me cansé de ir tras los fantasmas que jamás lograré alcanzar.
No estoy dispuesta a perder, de nuevo a causa del amor.
¿Amor, acaso es amor?
No, no lo es… es simplemente otra ilusión.
Otro desencuentro, otro engaño, otro espejismo en el desierto de mi corazón.
Pero no importa, no importa ya…
Soy presa del destino, de las circunstancias, del infinito y sus misterios…
Algún día quizá, algún día pueda volver a soñar. Esta vez con los ojos abiertos sin más temor.
Algún día tal vez, algún día será, que pueda volver a soñar sin alejarme de la realidad.

Ella


Y estaba ella sentada allí,
rogándole a la luna que la escuchara.
Y estaba ella sentada allí,
Pero la luna no la escuchaba.

Ella no quería riquezas, joyas u otros lujos,
ella sólo quería encontrar su camino,
encontrar su destino,
encontrar su amor perdido.

Mas no importaba cuánto le aclamara a la luna, el sol o las estrellas,
pues ninguno se compadecía de ella.
Y estaba sola, buscando una sonrisa,
y estaba sola como siempre.

A su alrededor podía escuchar el canto de los pájaros,
la risa de los niños, las melodías más dulces,
pero nada la animaba.

Sólo quería dejarse morir,
sólo quería irse lejos de aquí,
sólo quería parar de sufrir
y comenzar en otro mundo a sonreír.