lunes, 2 de agosto de 2010

Lo sé...


Me quedarán aquellos recuerdos…

Sentiré el aroma de las rosas de abril,
La ligera e inconfundible frescura de la menta en chocolate.
Porque nada de esto se olvida, no hasta el final de nuestras vidas.

Y ¿qué es la vida en sí? ¿Hasta cuándo dejamos de morir, cuando empezamos a vivir?
¿Cuándo un respiro se hace lo suficientemente fuerte como para ser escuchado por los oídos de quien nos contempla desde el infinito?

Me quedaran las caricias de mayo y los besos del verano.
Y desde dondequiera que te encuentres, sabrás que estoy pensando en ti. Y yo sabré que me recuerdas y que nada de esto fue ilusorio.
Desde una ventana, lejos de aquí, sonreirás aunque no pueda verte ya más.
Y quizá por un instante, por un ínfimo segundo saborees en tus labios, los recuerdos que tu memoria supo resguardar.

Me quedarán aquellos recuerdos, y vaya que no los podré borrar.
Porque la vida no sería vida sin todo por lo que he tenido que pasar.

22 de Mayo


Estoy aquí, en mi cama. A la espera de la tranquilidad.
No hay más que el sonido de los autos y el silencio en medio de la oscuridad.

Acostada, abrigada, envuelta entre cobijas que me atrapan sin querer.
Y entre medio de la calidez, voy soltando mi mente, comenzándome a desenvolver.

Es irónica la vida, tanto que amor yo pedía, y ahora parece que lo estoy obteniendo
y a la vez siento que lo voy perdiendo.
¡Qué gracioso! ¡¿Quién diría que algo así podría suceder?! ¡Y a mí!

Pasan los días, pasan los días. Los días pasan sin cesar.
Risas, y alegría. Sonrisas que guardadas estaban dentro de mí comienzan a aflorar
Mas siento que el invierno con sus lluvias y días grises me dice que están por marchitar.

Qué irónico en verdad. Tanto tiempo a la espera del amor, tanto tiempo buscándolo
Y ahora, siento haberlo encontrado así por casualidad. Irónico, ahora no me queda más que dejarlo.

Dejarlo partir. Dejarlo ir. Dejarlo volver a donde pertenece él.

¿Cómo hacerlo ahora? ¿Ahora que no tengo el valor para dejar de ser feliz?
Sabía que no debía encariñarme y sin embargo lo hice así sin darme cuenta.
Y ahora debo dejar que vaya de vuelta
Y siga siendo feliz, pero ahora sin mí.

Llegará allá, y quizá se encuentre con los brazos de alguien más.
Con los besos de otros labios, mas los míos ya no estarán.

No pienses más, me digo a mi misma. ¡Cómo desearía al tiempo poder detener!
Para poder disfrutar con él, interminables días de alegría y felicidad, sin nada que temer.