
Te extraño y sin embargo estás a mi lado, no sé por qué este sentimiento de soledad me acosa constantemente.
No sé qué es lo que busco, qué es lo que quiero, qué es lo que tengo.
Es como si mis ojos estuviesen vendados, no puedo mirar quién realmente está a mi lado, quién se ha ido y mucho menos quién va a llegar.
Muero en vida porque a la final, no sé quién soy ni quién he sido; tal vez he sido una farsa, una hipócrita, tal vez he sido deshonesta o tal vez no, tal vez soy la persona que todos ven cuando se encuentran conmigo, esa imagen que se deja con la primera buena o mala impresión que se da.
No es sólo una búsqueda de quién soy, pero también de dónde vengo y cuál es mi misión en este mundo que se va apagando a cada segundo.
Nunca me he considerado una persona fundamental en este mundo, pero sé que otras personas lo hacen y aunque pueda ser que yo no me crea importante sólo por el simple hecho de que lo soy para esas personas me he convertido en una ficha más en este ajedrez de la vida, una ficha más que tiene que luchar y no sólo porque no debe dejarse vencer pero también porque de ella dependen las demás fichas del tablero, aunque a veces parezca que no es indispensable.
Pero la vida no es un juego de ajedrez ¿no? La vida no es como la más dulce fantasía… la vida se basa en sueños pero no siempre se los puede alcanzar porque tienen alas y vuelan alto y rápido, la vida es fría; pero no puede existir frío sin que exista calor, pero el calor se está desvaneciendo y parece que hay pocos que se preocupan por conservarlo, por recuperarlo, por no dejar que desaparezca.
Es un mundo demasiado hermoso y a la vez tan egoísta, tan destructible e irónicamente es un mundo lleno de encanto y magia que se puede apreciar cuando miras el rostro y los ojos de un niño, su sonrisa y despreocupación, un mundo delicioso y magnífico que lo puedes sentir cuando miras al cielo y ves al sol brillar.
Un mundo que espero algún día entender aunque sé que probablemente lo haré cuando ya sea muy tarde… o tal vez no. Un mundo al que pertenezco y al que lo puedo cambiar con una sola acción o que quizás me puede cambiar a mí con el despertar de un nuevo día.
No sé qué es lo que busco, qué es lo que quiero, qué es lo que tengo.
Es como si mis ojos estuviesen vendados, no puedo mirar quién realmente está a mi lado, quién se ha ido y mucho menos quién va a llegar.
Muero en vida porque a la final, no sé quién soy ni quién he sido; tal vez he sido una farsa, una hipócrita, tal vez he sido deshonesta o tal vez no, tal vez soy la persona que todos ven cuando se encuentran conmigo, esa imagen que se deja con la primera buena o mala impresión que se da.
No es sólo una búsqueda de quién soy, pero también de dónde vengo y cuál es mi misión en este mundo que se va apagando a cada segundo.
Nunca me he considerado una persona fundamental en este mundo, pero sé que otras personas lo hacen y aunque pueda ser que yo no me crea importante sólo por el simple hecho de que lo soy para esas personas me he convertido en una ficha más en este ajedrez de la vida, una ficha más que tiene que luchar y no sólo porque no debe dejarse vencer pero también porque de ella dependen las demás fichas del tablero, aunque a veces parezca que no es indispensable.
Pero la vida no es un juego de ajedrez ¿no? La vida no es como la más dulce fantasía… la vida se basa en sueños pero no siempre se los puede alcanzar porque tienen alas y vuelan alto y rápido, la vida es fría; pero no puede existir frío sin que exista calor, pero el calor se está desvaneciendo y parece que hay pocos que se preocupan por conservarlo, por recuperarlo, por no dejar que desaparezca.
Es un mundo demasiado hermoso y a la vez tan egoísta, tan destructible e irónicamente es un mundo lleno de encanto y magia que se puede apreciar cuando miras el rostro y los ojos de un niño, su sonrisa y despreocupación, un mundo delicioso y magnífico que lo puedes sentir cuando miras al cielo y ves al sol brillar.
Un mundo que espero algún día entender aunque sé que probablemente lo haré cuando ya sea muy tarde… o tal vez no. Un mundo al que pertenezco y al que lo puedo cambiar con una sola acción o que quizás me puede cambiar a mí con el despertar de un nuevo día.
1 comentario:
Dale sigue asi de veras q tienes poder en esto de las letras!!! dale ahi!! a veces uno se da cuenta de lo q es capaz cuando lo intenta!!! asi q venderlos en los buses seria una estupenda idea!!
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