jueves, 16 de julio de 2009


Es ahora, es el momento exacto. Lo tengo todo dentro de mí. Es demasiado, hay que dejarlo salir.
Debo dejarlo ir.
Tiempo atrás, muy atrás existió una niña llena de vida y ternura.
Tiempo atrás, tan atrás que ahora parece una eternidad.
Sus ojos brillaban y centellaban felicidad.

Como es normal en todo ser humano, la niña iba creciendo y descubriendo nuevos sentimientos.
Y uno de ellos la sorprendió. Algo extraño y juguetón.
Sentía que mariposas danzaban, no sólo en su estómago pero en su cabeza también.
Había más luz en su vida, y era alguien el que la irradiaba.
Los días eran más bellos y así lloviera parecía que el frío era sólo algo que quedaba en palabras y nada más.
Los días pasaban,
Los días pasaban.
Y al igual que su afecto seguían avanzando parecían ir a la par, se convirtieron en meses.
Los meses pasaban,
Los meses pasaban.
Y siguieron avanzando convirtiéndose en un año.
Había cosas que no entendía, pero lo único que la niña sabía era que su cariño crecía.
Aunque había algo que ella temía…
Miraba esos ojos azul hiel, y sabía que había algo más oculto en él. Pero ella esperaba, esperaba a que su amor se lo revelara.
Ella quería ser su hombro como él había sido el suyo aunque a veces no de la forma correcta. “¿Acaso no confías en mí?” –él decía. Ella pensaba, y se desahogaba. Y esperaba, y esperaba.
No quería tener que recurrir a esa frase también. Pensaba que cuando él estuviera listo, se abriría.
Y esperó…

Los meses pasaban,
Los meses pasaban.
Y un día… el tiempo se detuvo.

Las flores se marchitaban, los días eran grises. El sol se ocultó.
Yacía muerta, no tal vez eso hubiese sido un alivio. Era un zombie. Alguien que deambulaba sin rumbo, sin ánimo, sin poder ver luz, sumida en la oscuridad. Su corazón se partió, aunque a decir verdad ella sintió que hizo combustión. No podía sentir, ni pena ni dolor ni alegría. Sólo su almohada sabe cuántas lágrimas vacías derramó.
Sus ojos ya no resplandecían. La vidriosidad de las lágrimas eran las que les daban brillo.
“Confianza, confianza” se repetía. “¿Qué fue lo que pasó?” Dio lo mejor de sí y sin condición. Al parecer no fue suficiente, o fue demasiado; quien sabe tal vez fue asfixiante.

Sólo podía preguntarse cómo pudo caer, ¿por qué nunca pudo obtener esa confianza que ella también esperaba? ¿Dónde quedaron todas esas hermosas palabras?...Sólo eran palabras.
Ella sabe que no es perfecta, pues es un ser humano. Pero sabía que podía ser mejor si la ayudaban, si se lo permitían, si se abrían.

Ahora ella continúa su vida, con esperanzas…pero esperanzas que lamentablemente están enfrascadas en una coraza.

No hay comentarios: