domingo, 9 de agosto de 2009

Noche


Es dulce despertar con las notas melódicas de las aves. Y luego el delicioso aroma de la tranquilidad.
Sentir el suave roce de la brisa marina en el rostro y observar tu cabello danzar con el viento.
Acariciar con los pies la arena y sentir la frescura de la marea tocar tu cuerpo.
Correr, saltar, reír, descubrir.
Descubrir las pequeñas formas de vida que se esconden en la arena, en el mar. Pequeñas y sorprendentes.
Dibujar huellas que la marea se guardará para sí.
Risas se oyen a lo lejos… pero se sienten cálidas como si fuesen cercanas.
Pensar, reflexionar, ser uno con el mar. Conectarse.
Observar el cielo, sentir la paz que provocan las blancas nubes en ese fondo celeste.
Y dejar que llegue la noche. Ser acobijado por las estrellas.
Pensar y reflexionar.
¡Qué hermoso que es todo! ¡Todo eso y mucho más!
Ver cómo cambia la luna a través de los días: luna nueva, cuarto creciente, luna llena, cuarto menguante.
La noche estrellada, un paisaje tan lejano y tan cercano a la vez, casi como un susurro, como un suspiro, como tú.
Aquí la refrescante brisa vuelve a acariciar nuestros cuerpos, nos envía un mensaje de paz, nos alienta a soñar en tranquilidad.
La noche en vela nos protege nos abriga sin sofocar, hasta que otro nuevo día vuelva a empezar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

wow jajaja ni cerca de lo q me imaginaba super bien jaja solo falto algo con referencia al dolar de mar q tanto te gusta!!!