sábado, 29 de agosto de 2009


No sé…

No pertenezco a ningún grupo realmente.

Soy libre.

Soy nómada o quizás como un vagabundo. Tal vez soy una paria.

No pertenezco a un lugar específico.

Soy una mota que vuela con el viento, que recorre mil caminos, que se extravía pero a la vez nunca está perdida.

Una mota que deja que el viento la haga danzar en cualquier lugar, que cae en un arroyo y fluye con la corriente hasta que en un punto alcanza la orilla y debe nuevamente avanzar.

Nadie me retiene, a nadie le pertenezco (sólo a Dios), pero así mismo nadie me pertenece.

Voy de un lado a otro como si fuese un juego. Colecciono algo nuevo de cada lugar que visito.

Que haga mi viaje sola, no significa que esté sola.

Atesoro recuerdos como si fuesen golosinas que se reservan para ocasiones especiales. Me permiten continuar mi viaje.

Después de todo, este mundo no es tan oscuro como lo pintan a veces. Todo depende del punto de vista, desde qué perspectiva se observan las cosas y con qué colores coloreamos los días.

No hay comentarios: