
Está ahí al acecho. Es como un buitre esperando a que muera para darse un festín con mis restos.
Por más que quiero no logro ahuyentarlo. O tal vez, ¿no quiero ahuyentarlo? Lleno de amargura y aborrecimiento se ha encargado de sumergirme en la oscuridad de su mundo, en la neblina interminable, en los senderos sin rumbo, en el dolor y la agonía.
Ella está ahí, a la espera de mi último suspiro, a la espera de mi muerte.
Ve cómo cada día me voy debilitando, le hace gracia…algo poco común en ella porque ella no siente. Es un barril vacío. No es capaz de generar amor, valor o ternura; sólo se encarga de absorberlos y convertirlos en odio, temor y rechazo. El calor lo transforma en frío.
Ella está ahí, a la espera de envolverme por entero en su tormentosa marea de veneno de amargura, de soledad.
Intento en vano escapar, pero tiene mil ojos que vigilan todos mis movimientos. A veces ella se cansa y cae dormida, es cuando intento retomar fuerzas y nadar hacia la orilla donde podré encontrar tranquilidad. Pero apenas logro acercarme. No soy lo suficientemente rápida…
1 comentario:
Excelente! es lo mejor que he leído! te mereces un 10/10 por este escrito! me has dejado con hambre de mas!
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