jueves, 4 de marzo de 2010

Para:


A aquellos valientes que aman sin condición.
A aquellos que miran al espejo y son felices con quienes son.
A aquellos nobles que lo dan todo por amor, aun cuando ello signifique morir de dolor.

A aquellos que cuando miran al otro no ven sólo su exterior.
A esos que pueden llegar a tocar tu corazón.

A aquellos que no sólo hacen sonreír a tu rostro pero también a tu alma.
A esos sabios que están ahí para apoyarte e incluso levantarte cuando has caído, de la manera más sencilla y humilde pero la más sublime de todas.

A aquellos con quienes compartes tus penas, tus alegrías, tus logros y fracasos.
A los que están ahí para consolar tu llanto, para prestar su hombro, para abrir su corazón.

A los valientes que no piensan en el futuro sin dejar de disfrutar al máximo del presente.

A esos inigualables que a pesar de haber experimentado un pasado doloroso, han logrado salir adelante.

A ellos, que aman sin fronteras, a ellos que aman de verdad, a ellos cuyo corazón es del tamaño de su puño pero cuyo amor es más inmenso que el mar.

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